8 mar. 2013

El rotulado del título

Confieso que me cuesta muchísimo avanzar en un proyecto si no tengo título para el mismo. Un buen título me da seguridad y me arma de valor para esforzarme a hacer una obra a la altura del mismo (lo digo absolutamente en serio). Por suerte, di muy pronto con el título para este libro, y ya en seguida empecé a visualizarlo. Puede que a un escritor le dé igual si su título va a ir en Futura o Garamond, pero para un dibujante un título nunca es abstracto, un título se dibuja, igual que se dibuja un personaje o un automóvil, y por tanto hay que dotarlo de identidad visual. Había una versión primitiva del rotulado del título en mis cuadernos, junto a las primeras anotaciones del guión, con unas letras temblorosas y un degradado interior "siniestro", típicas de los gloriosos cómics de terror de la EC.


Cuando hice la primera portada decidí dibujar la letra bastante más esbelta, y reforzar el grosor de su contorno. Cuando rotulo titulares suelo seguir la norma de que el grafismo con que dibujo las palabras que lo forman aluda de algún modo a su significado: las letras estiradas y el temblor de su contorno se asocian fácilmente al movimiento ascendente del vapor, igual que ese rayado degradado interior:


Cuando hube terminado el libro y me enfrenté al diseño de la portada, decidí quitarle al título ese aire tan de tebeo clásico y llevarlo a un terreno mucho más sobrio -severo, incluso-, convirtiendo las letras en silueta maciza y manteniendo mínimamente ese temblor que sería característico del vapor, pero que al tiempo apunta también cierta idea de tensión o de miedo. Para darle una cierta elegancia a la portada, adelgacé aún más las letras y les di más separación entre sí. Verticalizado así, el título contrapesaba el dominio horizontal (Nick tumbado y el horizonte detrás) del dibujo de portada.



El último paso fue, como siempre, el más tedioso: dibujar el rótulo bien dibujado. Hay que armarse de escuadra, cartabón y la paciencia de un monje medieval, eso es todo. Pero no hay que obsesionarse tampoco con hacerlo tan y tan perfecto que parezca que se ha usado una fuente digital. Al contrario, lo chulo es que se perciba que está hecho a mano. Esta artesanía es algo que a mí me sigue emocionando en los cómics (aunque, lo confieso, yo hago algunas trampas: una cierta postproducción de copia y pega para la simetría de ciertas letras).




6 comentarios:

  1. Me gustan todos; eres un gran artista,dibujando , escribiendo, rotulando...etc ¿habrá algo que no se te de bien?

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    1. ¿Te creerías que no soy capaz de colgar un cuadro sin abrir un boquete en la pared? Y no estoy bromeando.

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  2. bon dia Max, no vull que soni llepaculs però m'agradaria donar-te les gràcies per dedicar temps a documentar tan extensament el procés i compartir tot això sense demanar res. fet, a reveure!

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    1. No, gràcies a tu i a tots els que seguiu això. No tindría massa sentit sense vosaltres.

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  3. Algo que siempre me ha fascinado: La rotulación a mano. Una de las cosas que más me gustaban de los tebeos Bruguera, los títulos de los personajes, hasta el punto de que hoy he recopilado en un documento cuantos he podido para intentar aprender algo de esos maestros. Admiro tu arte en el rotulado. Otro genio de la tipografía artesanal: Manel Fontdevila. ¿Es herencia Bruguera esto?. Maravilloso a la par que complicado.

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    1. Bingo, Manuel!, ya lo creo que sí, herencia Bruguera pura y dura en mi caso -y juraría que también en el de Manel Fontdevila-, aunque luego hay muchas horas de estudio de la obra de otros dibujantes contemporáneos que han dedicado bastante de su talento a las letras titulares. Swarte uno de los que más, por ejemplo. Crumb es otro que tal. Y las rotulaciones comerciales y publicitarias, siempre manuales, de la primera mitad del siglo XX. Y los grandes tipógrafos, y... en fin, este es otro de esos temas que uno no se acaba nunca. Pero los títulares de las historietas de Bruguera siguen allí como una cumbre insuperable en su simplicidad y su plasticidad.

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